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    GRATITUD  Han sido dos años de voluntariado como YAV que no se borran, que se quedan en la piel y en la conciencia. No ha sido un camino fácil, pero sí profundamente transformador. He vivido experiencias que me marcaron, que me empujaron a crecer, a cuestionarme y a reafirmar por qué elegí estar aquí: servir, aprender y no ser indiferente. Pero esta historia no empezó de la nada. La primera vez que conocí al profesor Efraín fue en un momento de lucha y necesidad. Cuando los familiares viajamos a Lima, encontramos algo que no se olvida: alojamiento, acompañamiento y solidaridad real por parte de su colectivo Evangélicos Presentes. No fue solo apoyo, fue un acto de humanidad en medio del dolor. Desde ahí nació la oportunidad. Desde ahí se abrió un camino. Fue entonces que decidí postular al programa YAV. Llegaron las entrevistas con el equipo de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, un proceso que asumí con responsabilidad y esperanza. Fui aceptada, pero ese fue s...
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EN LOS ZAPATOS DEL OTRO (Lucas 10:25–37), no basta con ver el dolor del otro: es necesario detenerse y actuar. Mientras algunos pasan de largo ante el sufrimiento, el samaritano se acerca, se compadece y se hace responsable. Hoy, ese llamado sigue vigente: no ser indiferentes frente al dolor, especialmente de quienes siguen esperando justicia. Porque amar al prójimo es, sobre todo, no ignorarlo. Hoy quiero dedicar este escrito a la mujer que me dio la vida y me enseñó que, en esta vida, de lo único que debemos tener vergüenza es de robar y ser codiciosos. Mi mamá proviene de una familia con recursos económicos y sociales limitados. No tuvo la oportunidad de estudiar lo que realmente deseaba; apenas pudo culminar la primaria. Desde muy joven asumió la responsabilidad de cuidar y apoyar a su madre, quien se dedicaba al comercio. Ese oficio se convirtió en un legado que nos dejó a todos sus hijos: no solo el valor de formarnos como profesionales, sino también la capacidad de sobrevivir di...
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                                 Mujer provinciana  Este año el Perú volvió a las urnas, pero no fue una elección cualquiera. Llegamos cargando años de dolor, de decisiones que han debilitado la democracia y de una justicia que se nos sigue negando. Aun así, dimos un paso que no fue fácil: llevar nuestra lucha al terreno político. Yo no entré a esta campaña por ambición. Entré porque soy parte de las familias que siguen esperando justicia. Porque sé lo que significa vivir con una herida abierta y ver cómo el Estado le da la espalda a tu dolor. Por eso asumí esta candidatura: para que nuestra voz deje de ser ignorada. He recorrido este camino como candidata llevando no solo una propuesta política, sino una historia marcada por el dolor, la memoria y la exigencia de justicia. Y en ese recorrido, lo que he encontrado no solo ha sido respaldo y esperanza, sino también el rostro crudo de un país que aún...
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  EL MIEDO TAMBIÉN ES PARTE DE LA VIDA Hablar del miedo no es fácil. Durante estos tres años de lucha por justicia, el miedo ha sido un compañero silencioso en mis días y en mis noches. Ha estado presente en cada marcha, en cada caminar por lugares que he acompañado a los familiares, en cada reunión con las madres, padres y hermanos que, como yo, cargan un dolor que no se borra. El miedo también ha caminado conmigo en la soledad, cuando el llanto se convierte en la única forma de desahogo y la pregunta duele más que cualquier respuesta: ¿por qué vivimos en un país donde la justicia parece tener precio? He aprendido que el miedo no nos hace débiles. Nos recuerda que somos humanas y humanos. Que sentimos. Que amamos. Que hemos perdido. Y que, aun así, seguimos de pie. Estos tres años no han sido solo de denuncia y resistencia; han sido de aprendizaje profundo sobre la desigualdad que atraviesa el Perú. He visto cómo la justicia se vuelve lenta cuando se trata de los humildes, y...
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                                                                    LIMA POTENCIAL MUNDIAL?   Hablar de Lima desde los cerros es hablar desde el polvo que se pega a la piel y no se va. Es hablar desde una casa levantada con esfuerzo, con esteras primero, con ladrillos después, pero siempre con la misma espera: la del agua que no llega todos los días, la de la luz que se corta, la del desagüe que nunca fue prioridad. Esta es la Lima que no sale en los folletos ni en los discursos oficiales. La Lima que madruga para sobrevivir. Hablo de la Lima olvidada por las autoridades, esa que solo recuerdan en campaña y reprimen cuando levanta la voz. Este escrito nace de lo que vi y viví en Collique uno de los distritos de Lima que queda al norte de la capital. Ahí pude ver de cerca la ausencia total del Estado, niños ...
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UN MUNDO SIN FRONTERAS Las fronteras se han convertido en espacios de castigo. Hay países donde ingresar significa humillarse, sufrir, ser tratado como sospechoso antes que como ser humano. Nadie debería sufrir para cruzar una línea imaginaria. Nadie debería ser despojado de su dignidad por buscar un lugar donde vivir. Desde pequeña miraba de lejos la migración. Vengo de una región donde, desde siempre, hemos sufrido el abandono de los gobiernos de turno. Nunca se nos atendió en lo más básico que el Estado debería garantizar. No somos malos por naturaleza. Nos han acostumbrado a sobrevivir en la escasez, a competir por lo poco que hay, a mirar al otro como una amenaza y no como un hermano. Nos han convertido en seres preocupados solo por nuestros asuntos personales y no por el compañero que llega de otro país en busca de una vida mejor. El año pasado tuve la oportunidad de viajar a Costa Rica gracias a mi voluntariado. Allí nos hablaron sobre la migración y las movilidades humanas. Esc...
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  NO SOMOS UNA CIFRA MAS   Los muertos no vuelven. Ya no hablan. Ya no cantan. Ya no curan. Ya no bailan. Ya no juegan fútbol. Ya no van al colegio. Ya no van a la universidad. Ya no van al trabajo. Ya no están aquí, pero les siguen llorando. Su papito. Su mamita. Sus hijitos. ¿Los muertos descansan? Si lloras por ellos dicen que no. Pero, ¿cómo se aguanta el dolor? ¿Cómo se detiene el caudal de un llanto? ¿cómo se aprieta el pecho sin que el corazón te duela? ¿Cómo guardar las palabras sin que te duelan los labios? Aún no hay descanso eterno. Aún no. No somos solo números, somos peruanos. El 15 de octubre, Lima volvió a llenarse de indignación, de gritos que pedían justicia, y de dolor que esta vez se llevó la vida de Mauricio Ruiz , otro joven más que no debió morir. Su muerte no puede pasar como una cifra más en las estadísticas de este Estado indolente. Mauricio tenía sueños, familia, amigos. Era peruano, como todos nosotros, con el derecho de vivir, de protestar y d...