TODOS SOMOS IGUALES ANTE LOS OJOS DE DIOS

 

Todos somos iguales ante los ojos de Dios”

Quiero contarles sobre mi experiencia como voluntaria de YAV-PERU en estos dos primeros meses de trabajo. Soy de la Región de Puno- Juliaca tierra de quechuas y aimaras, caracterizada por ser gente trabajadora y solidaria. Mi región se ubica al sur del país y es la primera vez que salgo de mi hogar. Al inicio de mi voluntariado, me costó mucho acostumbrarme a la ciudad de Lima, por su estilo de vida permeado, por el individualismo y la prisa.


Lima es muy diferente a Puno, en la capital se genera mucho estrés y todos andan ajetreados, la sociedad de consumo produce personas preocupadas por lo suyo sin lazos de solidaridad duraderos. También se experimenta el racismo y el clasismo, aunque un buen porcentaje de limeños y limeñas provienen de las regiones andinas.  

Vivir en Lima es un desafío, experimentar esta realidad me desafía a trabajar como voluntaria algunos temas centrales para generar cambios en las personas como son las temáticas de identidad, cultura y memoria. Es necesario identificarnos quienes somos y de dónde venimos para poder tejer lazos de unidad y solidaridad al interior de la sociedad limeña.

Quiero compartirle un caso particular, en estas primeras veces de vivencia en la capital, conocí a una amiga llamada Gahela, una mujer trans, ella es provinciana, “color marrón” como la llaman, despectivamente. Ella es una luchadora social y trabaja incansablemente para que el gobierno les reconozca la igualdad de sus derechos. He conocido la fuerza de su lucha, experiencia que realiza desde muy pequeña y carga consigo el deprecio de una sociedad que margina a las poblaciones LGTBQ.

Gahela representa muy bien todo lo que atraviesa una persona trans en medio de una sociedad que no tolera las diferencias. Ella nació en Ayacucho, una región golpeada por la pobreza y posteriormente vivió en la región de Ica al sur de Lima. De corta edad fue expulsada de su familia y tuvo que venir a vivir a la capital ………………

Gracias a Gahela he podido conocer a otras activistas por los derechos LGTB, TILSA, GINA, MAYU, GONZA, CARLITOS Y NUESTRA ADORA CECI, son personas maravillosas con las que he podido conversar y conocer de cerca la lucha que ellos y ellas asumen con militancia.

Esta experiencia me llenó de esperanza en medio de la frialdad capitalina, me hizo pensar que toda lucha trae sus resultados. Mi experiencia como voluntaria me genera esperanza de que la idiosincrasia limeña, puede experimentar cambios para que los derechos de las poblaciones más vulnerables sean respetados.

Cada día voy experimentando el calor humano por parte de las poblaciones vulnerables, y se evidencia que, en medio de la fragilidad, de la hostilidad y el individualismo, es posible encontrar esperanza en los seres humanos, no todo está perdido.




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