¿Y DONDE ESTA DIOS?

Si me siento junto a un loco que atropella con su coche a un grupo d
e transeúntes inocentes, como cristiano no puedo limitarme a esperar la catástrofe, consolar a los heridos y enterrar a los muertos. Debo intentar arrancar el volante de las manos del conductor. Dietrich Bonhoeffer



No buscamos venganza, buscamos justicia, no queremos mas sangre derramada queremos que los culpables paguen con todo el peso de la ley, que los inocentes encuentren justicia y paz en su corazón aun sabiendo que el dolor no se va; solo se aprende a vivir con él.

Desde el 7 de diciembre del 2022 hasta marzo del 2023 será recordado en Perú como un año de lágrimas, injusticias y desesperanza. Protestas, enfrentamientos, muertes, inestabilidad política. Muchos corazones se rompieron viendo cómo el país se desangraba. Y ante tanto dolor, una pregunta honesta surgió en muchas personas: ¿Dónde está Dios cuando todo se derrumba? Es una pregunta antigua, pero profundamente humana. No está mal preguntarlo. Yo me hice tantas veces esa pregunta viendo cómo asesinaban a los que menos tenían, cómo el dolor me carcomía el corazón viendo tantos cuerpos tendidos en el piso frio de aquel hospital” ¿Hasta cuándo, Señor ¿Me olvidarás para siempre?” Cuando vemos violencia, muerte o injusticia, podemos sentir que Dios se ha alejado, o que ha guardado silencio, terminé enojándome con Dios por todo el dolor e injusticia que estuvimos viviendo, por como los injustos no reciben su castigo.

Pero la verdad es otra: Dios nunca se aparta del dolor de su pueblo. Dios ve las lágrimas de las madres, padres, hijos, esposas y hermanos que lloramos a nuestros familiares en las calles de nuestro Perú. Dios escucha el clamor de los pueblos olvidados, marginados y golpeados. Y aunque a veces su respuesta no llega en el tiempo o la forma que quisiéramos, su corazón sigue latiendo cerca de los quebrantados y olvidados por el gobierno. Es cierto que muchas veces buscamos que Dios intervenga con poder, que detenga la violencia de inmediato. Y cuando no lo hace, dudamos.

La Biblia nos enseña que Dios no es indiferente, sino que su justicia y su amor se desarrollan en el tiempo. Dios sigue trabajando, incluso cuando no lo vemos. A veces, usa el dolor para despertar corazones, para hacer nacer solidaridad, para movernos a buscar lo que es correcto y justo. Dios se revela en medio del sufrimiento y lo demuestra de una manera donde surgieron gestos de amor, de valentía y de compasión. Personas que, en medio del dolor, tendieron la mano, dieron refugio, defendieron la vida. Como las personas que conocí en medio de todo ese caos, me tendieron la mano, me abrieron sus brazos para poder llevar juntos el dolor de un pueblo reprimido; cada acto de misericordia, cada lágrima compartida, cada injusticia que es enfrentada con dignidad; ahí también esta Dios.

Estoy en el camino de reconciliación con Dios, porque vivo agradecida de las personas y oportunidades que la vida me esta dando, aun cuando las fuerzas se agotan, su presencia a través de personas e instituciones que me acompañan y ayudan a buscar justicia, me alientan a seguir en este camino donde muchas veces puede parecer un camino sin salida.

Así me respondo a la pregunta de: ¿Dónde está Dios?

 

                      Está con el que clama en silencio.

                      Está en el corazón del que lucha por la justicia sin violencia.

                      Está junto al que sufre y no entiende, pero sigue creyendo.

                      Está en la esperanza que se niega a morir, aunque todo parezca perdido.

 

 

El 2022-2023 nos dejó heridas abiertas. Pero también nos dejó una invitación: volver a buscar a Dios en medio del dolor, no lejos de él. Y sigue llamándonos a ser parte de su obra de sanación, de justicia verdadera y de esperanza para un pueblo que tanto lo necesita.

 



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Milagros Samillan YAV Perú